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tú cambia los hechos

Te propongo algo, cuando tengas un momento complicado que no esté en tus manos controlar, como el tráfico, la cancelación de un vuelo o la actitud de las personas, toma consciencia de ello, acéptalo, respira y aprovecha la situación para convertirla en un momento mágico y verás que las cosas fluirán de una mejor manera, ¿te animas? No gastes tu energía en cosas que no puedes controlar, inviértela en lo que si puedes ¡tu actitud!

La felicidad y el positivismo se entrenan y tu actitud ante la vida depende de nosotros. Por ejemplo, es elección nuestra decidir cómo vamos a afrontar el fin del verano y la vuelta a la rutina. Si queremos que este año el comienzo de curso sea diferente, tener una actitud positiva no solo nos ayudará a afrontarlo con más energía, sino que además ejercitará nuestras neuronas.

Los neurocientíficos afirman que somos mucho más moldeables de lo que pensamos. Nuestro cerebro no está esculpido sobre piedra desde que somos pequeños, sino que podemos adiestrar nuestras neuronas para que sean más receptivas a la felicidad, al bienestar, a la tranquilidad…

Sabías que..

Una mentalidad positiva tiene buenos efectos en nuestra salud: ayuda a manejar mejor el estrés o la ansiedad, previene ciertas enfermedades (sobre todo las cardiovasculares) y prolonga la vida.

¿Sabías que existen ejercicios de pensamiento positivo? Gracias a la gimnasia mental verás cómo el positivismo empieza a fluir en tu vida.

Un excelente ejercicio es visualizar los sueños. Si quieres mantener una mente y una actitud  positivas y que te ocurran cosas buenas, puedes empezar por imaginarlas. Esta técnica se conoce con el nombre de visualización creativa y consiste en usar la imaginación para hacer que los sueños o las metas deseadas se hagan realidad.

Aunque surgió en Rusia, se popularizó en Estados Unidos durante los años 60 en el ámbito del deporte. Los deportistas de élite visualizaban su éxito, el momento de recibir la medalla, las sensaciones… con un máximo nivel de detalle, como si lo estuvieran viviendo de verdad.

Esta técnica se sigue utilizando en educación emocional. Para ponerla en práctica solo tienes que imaginar algo positivo antes de dormir y dedicar un tiempo a pensar en ello; de nuevo, repite lo mismo al despertarte. Así, un día tras otro. Este pensamiento te reconfortará, te hará ser más positivo y, con el tiempo, es posible que se haga realidad. 

Nuestro cerebro está configurado para estar alerta en todo momento; es algo innato que hemos heredado de nuestros antepasados prehistóricos, que tenían que sobrevivir a amenazas constantes. Esto nos da la capacidad de reaccionar con rapidez, pero también nos genera estrés y ansiedad.

Hoy en día vivimos pendientes del reloj, del email, de los horarios… siempre alerta para llegar a todo. Lo bueno es que el cerebro, como decimos, se puede reprogramar y podemos librarnos de este impulso y, así, reducir el estrés. Para ello, solo tenemos que establecer prioridades, tener claras nuestras metas y asignar tiempos realistas para cada una de ellas.

Tu amiga y servidora.

Elizabeth Gamero

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