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Y así, un día como cualquier otro, decidí emprender. Decidí no esperar a las oportunidades, sino buscarlas yo mismo. Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar la solución.

Decidí ver cada día, como una nueva oportunidad de ser feliz. Aquel día descubrí que mi único rival, no eran más que mis propios miedos. Aquel día dejé de temer a perder, y empecé a temer no ganar. Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener es tener el derecho de llamar a alguien «Amigo». Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.

La primera y más destacada es que eres tú mismo quien se organizará los horarios de trabajo y las rutinas.El sistema y el método con el que trabajarás no vendrá impuesto por ningún jefe y eso, a quienes les gusta liderar, les resultará una forma de trabajo más placentero.Pero no todo es tan «happy flower» como te lo pintan.

Si bien es cierto es una transformación real y constante pero cuando lo Logras, los resultados son realmente satisfactorios.

TE VUELVES EN UN RADAR DE LAS OPORTUNIDADES

Un radar de oportunidades, en eso te conviertes con el tiempo si eres emprendedor. Empiezas a analizar cada situación, cada momento. Tratas de ver el lado de negocio a la mayoría de eventos. Siempre te vas a tropezar con el clásico amigo que te dirá: siempre andas pensado en negocios. Y sabes que…esta bien

He aprendido como emprendedor a estar abierto a nuevas oportunidades y ser lo suficientemente flexible como el bambú. La clave aquí es tener una meta fija, pero no ser tan fijo con los medios para llegar a esta meta. Al estar dispuesto a adaptarte a nuevas y variadas oportunidades tus chances de triunfar con tu negocio son mucho más altos.

AMA LO QUE HACES Y NUNCA LO TOMARAS COMO UN TRABAJO

Como último tengo que mencionar este cliché, pero sabes que, es 100 % cierto. Cuando el trabajo que desempeñas te llena como persona, te sientes realizado. No te sentirás estas trabajando porque el tiempo pasara y no te darás cuenta. Estarás en tu zona de flow, fluyendo. Encontrar este punto en tu emprendimiento no sucederá de la noche a la mañana, pero sé que es una lección a recordar. No pares de buscar e intentar cosas nuevas hasta que esta sea tu realidad diaria.

Brindó porque sigamos aprendiendo cosas en nuestra etapa del emprendimiento, nunca dejes de disfrutar del proceso y de tus resultados.

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